jueves, 26 de diciembre de 2013

22. UN ADIÓS, UN POR QUÉ TE QUIERO

~ Narra Dani ~

Álvaro estaba contestando a la llamada y el resto le esperábamos apartados. En una de las veces que le miré, estaba terminando de hablar, me hizo un gesto con la mano. Me acerqué a él.

-¿Qué pasa? – pregunté.
-Era Magí, tenemos que irnos mañana por la mañana.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Porque mañana por la tarde tenemos la grabación de un programa, el sábado por la mañana una firma y por la noche concierto y el domingo igual pero en otra ciudad.
-¿Y donde tenemos que ir?
-La grabación es en Barcelona, el sábado es en Santander y el domingo en Oviedo.
-Joder, ¿Qué le voy decir a Lyz?
-Pues… que este fin de semana tienes que ir a trabajar.
-¿Los cinco?
-Bueno, yo te acompaño, David va a ir a casa a pasar el fin de semana con su familia, Blas va a pasarlo en la playa y Carlos va con él. ¿Te parece bien?
-Si… ahora hay que decírselo a los demás.
-Luego yo lo digo en el coche y al que vaya contigo le mando un Whatsapp.
-Vale, vamos.

Volvimos con el grupo. Eché el brazo a Lyz por el hombro y empezamos a andar.

-¿Ha pasado algo? – Preguntó Carlos.
-No, nada. – sacudí la cabeza.

Seguimos hablando hasta el coche, esta vez, Carlos vino con nosotros y Álvaro fue en el otro coche.

-Ya está Álvaro enviando jilipolleces por el Whatsapp. – rió Carlos. Le miré y reí. – Ah, pues no, son letras. Ajá, vale…

Llegamos a casa de las chicas y eran las 8.

-¿Nos vemos después? – preguntó Emma.
-Si, ¿no? – contestó Carlos.
-¿Qué tal pizza y play? – propuso Lyz sonriéndome.
-Por mi bien, ya lo sabes. – contesté.
-También podemos jugar a algo de mesa, ¿no? – dijo Emma riendo.
-Bueno, yo traigo lo que tenga en casa y ya miramos. – le contestó Carlos.
-Bien, entonces hasta después.

Dijo Lyz que bajó del coche, le lancé un beso con la mano y arranqué. Carlos seguía a mi lado sentado.

-¿Cuándo se lo vas a decir? – me preguntó.
-No lo se. No se que hacer, la verdad. – le dije.
-¿Y para lo de mañana?
-¿No te ha contado Álvaro?
-Si, pero, no se, es raro que faltemos todos a la vez.
-Ya lo se. Lo decimos después, ¿vale?
-¿Lo de Auryn?
-No, que nos vamos el fin de semana.
-Vale, vale.
-No metas la pata, Carlos, que te conozco.
-Tranquilo fíate de mi, no se va a enterar.
-Ya, eso me dijiste con el minibar en el hotel.
-Eso fue un fallo.

Nos estuvimos riendo de las tonterías que hemos hecho en los hoteles hasta que llegamos. Carlos se fue a su casa y yo a la mía. Me duché y preparé, después hice la maleta para el fin de semana.

~ Narro Yo ~

Dani nos dejó en casa, nos duchamos y preparamos. Yo preparé el salón para comer todos allí y poder jugar a la Play.

-Lyz, ¿vamos a caber todos aquí?
-Si, ya lo hemos hecho antes y porque hoy estés tú no va a cambiar nada.
-¿Puedo poner música?
-Si, claro. Como si estuvieras en tu casa.
-Vale. – rió.

Puso música y me ayudó a preparar cosas para picar. Era las 10 y tocaron el timbre.


-Abre tú, Em.
-¡Ay no! ¿Y si es Álvaro?
-Dile que pase. –dije haciendo una mueca.
-¿Cómo estoy? – me dijo colocándose el pelo.
-Estás tonta. Abre anda, pesada.

Emma abrió la puerta y entró Carlos.

-Hola, Emma.
-Hola, pasa.

Entraron los dos en el salón.

-¡Que rico todo! – dijo.
-Si, pero no toques nada hasta que no lleguen los demás. – le dije. Asintió. – Em, voy a buscar mas, vigílame a ese que no toque nada.

Fui a la cocina, tocaron el timbre y Emma abrió, eran David y Blas. Cuando volví de la cocina vi a Carlos masticando.

-¿No te he dicho que no comieras nada?
-Si, pero ellos también están comiendo. – señaló a David y Blas que se escondieron las manos tras la espalda. Emma reía a carcajadas.
-¿Si ellos se tiran por un barranco, tu también?
-A lo mejor… - contestó Blas.
-Pues que nadie coma nada hasta que no lleguen Álvaro y Dani.

Tocaron el timbre y Emma volvió a ir a abrir.

-Venga, va, a comer. – dijo Carlos dando una palmada. Oí a Emma reír desde la puerta.

Llegaron juntos, Álvaro fue al salón con los demás y Dani se vino a la cocina conmigo.

-Hola rubia.
-Hola feo.

Me abrazó desde atrás y me dio un beso en la mejilla. Yo me giré y le agarré por la cintura.

-¿Puedo decirte que me encantas? – me dijo.
-¿Puedo yo decirte que te quiero?
-¿Y yo?
-Claro.
-Pues te quiero mucho, niña.
-La pregunta es ¿por qué te quiero yo, si eres un imbécil...?
-Joder, con lo bien que íbamos… llevabas días sin decirme imbécil.
-Ya ves, no te puedes fiar de nadie. – reí.

Me dio un beso en la mejilla suave, otro en la otra mejilla, lentamente, y luego me besó por toda la cara rápidamente. Yo reí.

-¿Has pedido ya las pizzas?
-No, estaba esperando a que llegaras para que me dijeras de qué las pido.
-Vale llamo yo y ahora voy al salón, ¿vale? – le di un beso y salí de la cocina.

Fui al salón con los demás y en nada llegaron las pizzas. Jugamos en la Play al SingStar y juegos de equipo, además Carlos había traído el Party&Co y jugamos todos juntos. Nos lo pasamos genial, no parábamos de reír. Estábamos terminando de jugar, ya era tarde.

-¿Qué se os ha ocurrido para hacer mañana? – pregunté.
-Mañana… ¿Mañana que día es? – dijo David.
-Viernes. – contestó Emma.
-Yo mañana no puedo, vuelvo a casa de mis padres a pasar el fin de semana. – contestó.
-¿Hasta cuando? – pregunté.
-Hasta el domingo en casa, con mi madre.
-¡Ay! mi madre, no la he llamado. Bueno, da igual. – dijo Emma. Todos nos reímos.
-¿Y tú Carlos?
-Que va, ¿has visto el calorcito que está haciendo? Blas y yo mañana nos vamos a la playa.
-Hasta el domingo, como este es de Alicante, tenemos donde quedarnos.
-Que rico… ¿y tu Dani? Eres mi salvación.
-Gracias, guapa, pero no. Dani y yo tenemos trabajo este finde – saltó Álvaro irónico.
-¿Trabajo? – preguntó Emma.
-Si. Tenemos trabajo temporal: fines de semana, festivos…
-O sea, que hasta el domingo nos quedamos solas, ¿no? – pregunté.
-Si… - dijeron todos.
-Pues mañana hacemos lo que teníamos pensado hacer hoy, y el sábado y el domingo improvisamos. – dijo Emma.
-Si, tres días sin estos pesados. ¡Fiesta! – Bromeé.
-Gracias, chicas, nosotros también os queremos. – dijo Álvaro.
-Si, mas a una que a la otra, ¿eh? – bromeó Blas. Álvaro le miró fatal. – Lo decía por Dani y Lyz. – se excusó. Todos nos reímos.
-¡Ay! que el que se pica, ajos come. – dijo David.
-No, yo no como nada. – dijo Álvaro.
-Ya, porque no te dan la oportunidad. – Rió Carlos.
-Anda, pues como tú, que intentas pillar y no hay manera. – le contestó Dani.
-Excepto en mi casa, que come sin permiso. – dije. Todos me miraron sorprendidos.
-Analiza lo que has dicho… - Me ayudó Blas.
-¡Ay no, no! Es que antes empezó a comer cuando yo había dicho que no cogiera nada.
-Y nos echó la culpa a nosotros. – dijo David.
-Eso, eso. – contestó Blas.

Yo no podía parar de reír y Emma estaba intentando entender algo.

-Chicos, deberíamos irnos. Son las 2. – dijo Álvaro.
-Si.
-Será mejor.
-Tiene razón.

Todos se levantaron y caminaron a la puerta.

-Esperad, ¿os vais a ir y dejarle la casa tirada a mi novia? – les reprochó Dani.
-No importa, iros. Mañana la recogemos nosotras.
-¿Seguro?
-Si, si. No te preocupes.

Todos se despidieron de mí y de Emma y se fueron. Acompañé a Dani a la puerta.

-Bueno, nos vemos el lunes. – me dio un beso.
-Ay, el lunes… Lunes ven a mí. – reímos.
-Adiós feo.
-Adiós princesa.

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