~ Narra
Dani ~
Álvaro
estaba contestando a la llamada y el resto le esperábamos apartados. En una de
las veces que le miré, estaba terminando de hablar, me hizo un gesto con la
mano. Me acerqué a él.
-¿Qué
pasa? – pregunté.
-Era
Magí, tenemos que irnos mañana por la mañana.
-¿Qué?
¿Por qué?
-Porque
mañana por la tarde tenemos la grabación de un programa, el sábado por la
mañana una firma y por la noche concierto y el domingo igual pero en otra
ciudad.
-¿Y
donde tenemos que ir?
-La
grabación es en Barcelona, el sábado es en Santander y el domingo en Oviedo.
-Joder,
¿Qué le voy decir a Lyz?
-Pues…
que este fin de semana tienes que ir a trabajar.
-¿Los
cinco?
-Bueno,
yo te acompaño, David va a ir a casa a pasar el fin de semana con su familia,
Blas va a pasarlo en la playa y Carlos va con él. ¿Te parece bien?
-Si…
ahora hay que decírselo a los demás.
-Luego
yo lo digo en el coche y al que vaya contigo le mando un Whatsapp.
-Vale,
vamos.
Volvimos
con el grupo. Eché el brazo a Lyz por el hombro y empezamos a andar.
-¿Ha
pasado algo? – Preguntó Carlos.
-No,
nada. – sacudí la cabeza.
Seguimos
hablando hasta el coche, esta vez, Carlos vino con nosotros y Álvaro fue en el
otro coche.
-Ya
está Álvaro enviando jilipolleces por el Whatsapp. – rió Carlos. Le miré y reí.
– Ah, pues no, son letras. Ajá, vale…
Llegamos
a casa de las chicas y eran las 8.
-¿Nos
vemos después? – preguntó Emma.
-Si,
¿no? – contestó Carlos.
-¿Qué tal
pizza y play? – propuso Lyz sonriéndome.
-Por mi
bien, ya lo sabes. – contesté.
-También
podemos jugar a algo de mesa, ¿no? – dijo Emma riendo.
-Bueno,
yo traigo lo que tenga en casa y ya miramos. – le contestó Carlos.
-Bien,
entonces hasta después.
Dijo
Lyz que bajó del coche, le lancé un beso con la mano y arranqué. Carlos seguía
a mi lado sentado.
-¿Cuándo
se lo vas a decir? – me preguntó.
-No lo
se. No se que hacer, la verdad. – le dije.
-¿Y
para lo de mañana?
-¿No te
ha contado Álvaro?
-Si,
pero, no se, es raro que faltemos todos a la vez.
-Ya lo
se. Lo decimos después, ¿vale?
-¿Lo de
Auryn?
-No,
que nos vamos el fin de semana.
-Vale,
vale.
-No
metas la pata, Carlos, que te conozco.
-Tranquilo
fíate de mi, no se va a enterar.
-Ya,
eso me dijiste con el minibar en el hotel.
-Eso
fue un fallo.
Nos
estuvimos riendo de las tonterías que hemos hecho en los hoteles hasta que
llegamos. Carlos se fue a su casa y yo a la mía. Me duché y preparé, después
hice la maleta para el fin de semana.
~ Narro
Yo ~
Dani
nos dejó en casa, nos duchamos y preparamos. Yo preparé el salón para comer
todos allí y poder jugar a la Play.
-Lyz,
¿vamos a caber todos aquí?
-Si, ya
lo hemos hecho antes y porque hoy estés tú no va a cambiar nada.
-¿Puedo
poner música?
-Si,
claro. Como si estuvieras en tu casa.
-Vale.
– rió.
Puso
música y me ayudó a preparar cosas para picar. Era las 10 y tocaron el timbre.
-Abre
tú, Em.
-¡Ay no!
¿Y si es Álvaro?
-Dile
que pase. –dije haciendo una mueca.
-¿Cómo
estoy? – me dijo colocándose el pelo.
-Estás
tonta. Abre anda, pesada.
Emma
abrió la puerta y entró Carlos.
-Hola,
Emma.
-Hola,
pasa.
Entraron
los dos en el salón.
-¡Que
rico todo! – dijo.
-Si,
pero no toques nada hasta que no lleguen los demás. – le dije. Asintió. – Em,
voy a buscar mas, vigílame a ese que no toque nada.
Fui a
la cocina, tocaron el timbre y Emma abrió, eran David y Blas. Cuando volví de
la cocina vi a Carlos masticando.
-¿No te
he dicho que no comieras nada?
-Si,
pero ellos también están comiendo. – señaló a David y Blas que se escondieron
las manos tras la espalda. Emma reía a carcajadas.
-¿Si
ellos se tiran por un barranco, tu también?
-A lo
mejor… - contestó Blas.
-Pues
que nadie coma nada hasta que no lleguen Álvaro y Dani.
Tocaron
el timbre y Emma volvió a ir a abrir.
-Venga,
va, a comer. – dijo Carlos dando una palmada. Oí a Emma reír desde la puerta.
Llegaron
juntos, Álvaro fue al salón con los demás y Dani se vino a la cocina conmigo.
-Hola
rubia.
-Hola
feo.
Me
abrazó desde atrás y me dio un beso en la mejilla. Yo me giré y le agarré por
la cintura.
-¿Puedo
decirte que me encantas? – me dijo.
-¿Puedo
yo decirte que te quiero?
-¿Y yo?
-Claro.
-Pues
te quiero mucho, niña.
-La
pregunta es ¿por qué te quiero yo, si eres un imbécil...?
-Joder,
con lo bien que íbamos… llevabas días sin decirme imbécil.
-Ya
ves, no te puedes fiar de nadie. – reí.
Me dio
un beso en la mejilla suave, otro en la otra mejilla, lentamente, y luego me
besó por toda la cara rápidamente. Yo reí.
-¿Has
pedido ya las pizzas?
-No,
estaba esperando a que llegaras para que me dijeras de qué las pido.
-Vale
llamo yo y ahora voy al salón, ¿vale? – le di un beso y salí de la cocina.
Fui al
salón con los demás y en nada llegaron las pizzas. Jugamos en la Play al
SingStar y juegos de equipo, además Carlos había traído el Party&Co y
jugamos todos juntos. Nos lo pasamos genial, no parábamos de reír. Estábamos
terminando de jugar, ya era tarde.
-¿Qué
se os ha ocurrido para hacer mañana? – pregunté.
-Mañana…
¿Mañana que día es? – dijo David.
-Viernes.
– contestó Emma.
-Yo
mañana no puedo, vuelvo a casa de mis padres a pasar el fin de semana. –
contestó.
-¿Hasta
cuando? – pregunté.
-Hasta
el domingo en casa, con mi madre.
-¡Ay!
mi madre, no la he llamado. Bueno, da igual. – dijo Emma. Todos nos reímos.
-¿Y tú
Carlos?
-Que
va, ¿has visto el calorcito que está haciendo? Blas y yo mañana nos vamos a la
playa.
-Hasta
el domingo, como este es de Alicante, tenemos donde quedarnos.
-Que
rico… ¿y tu Dani? Eres mi salvación.
-Gracias,
guapa, pero no. Dani y yo tenemos trabajo este finde – saltó Álvaro irónico.
-¿Trabajo?
– preguntó Emma.
-Si.
Tenemos trabajo temporal: fines de semana, festivos…
-O sea,
que hasta el domingo nos quedamos solas, ¿no? – pregunté.
-Si… -
dijeron todos.
-Pues
mañana hacemos lo que teníamos pensado hacer hoy, y el sábado y el domingo
improvisamos. – dijo Emma.
-Si,
tres días sin estos pesados. ¡Fiesta! – Bromeé.
-Gracias,
chicas, nosotros también os queremos. – dijo Álvaro.
-Si,
mas a una que a la otra, ¿eh? – bromeó Blas. Álvaro le miró fatal. – Lo decía
por Dani y Lyz. – se excusó. Todos nos reímos.
-¡Ay!
que el que se pica, ajos come. – dijo David.
-No, yo
no como nada. – dijo Álvaro.
-Ya,
porque no te dan la oportunidad. – Rió Carlos.
-Anda,
pues como tú, que intentas pillar y no hay manera. – le contestó Dani.
-Excepto
en mi casa, que come sin permiso. – dije. Todos me miraron sorprendidos.
-Analiza
lo que has dicho… - Me ayudó Blas.
-¡Ay
no, no! Es que antes empezó a comer cuando yo había dicho que no cogiera nada.
-Y nos
echó la culpa a nosotros. – dijo David.
-Eso,
eso. – contestó Blas.
Yo no
podía parar de reír y Emma estaba intentando entender algo.
-Chicos,
deberíamos irnos. Son las 2. – dijo Álvaro.
-Si.
-Será
mejor.
-Tiene
razón.
Todos
se levantaron y caminaron a la puerta.
-Esperad,
¿os vais a ir y dejarle la casa tirada a mi novia? – les reprochó Dani.
-No importa,
iros. Mañana la recogemos nosotras.
-¿Seguro?
-Si,
si. No te preocupes.
Todos
se despidieron de mí y de Emma y se fueron. Acompañé a Dani a la puerta.
-Bueno,
nos vemos el lunes. – me dio un beso.
-Ay, el
lunes… Lunes ven a mí. – reímos.
-Adiós feo.
-Adiós
princesa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario