jueves, 26 de diciembre de 2013

17. TÓMAME DE LOS PIES A LA CABEZA

Pasaron los días y llegó el día en que  Emma llegaba a España. Llegaba la mañana del miércoles, a las 10, pero a mi me sonó el despertador a las 7.

Me desperté, lo miré y recordé el día que era. Apagué la alarma y miré a Dani sonriendo, seguía durmiendo, me daba la espalda.

-¡Es el día, es el día! – le grité, se giró hacia mi y sonrió sin abrir los ojos.
-Calla, coño, que es muy temprano. –Siguió durmiendo.
-Joder Dani, que viene mi amiga. – No respondió.

Me acerqué a él muy lentamente, le abracé y le di un beso en la mejilla, luego otro en el cuello y por último un pequeño beso en los labios.

-¿Y esto? – me preguntó abriendo los ojos rápidamente.
-No se, estoy contenta. – le dije sonriendo.
-Tu sabes que yo… -Se estuvo callado.
-¿Qué tu que? – le pregunté separándome un poco y mirándole a los ojos.
-Que yo siento cosas por ti y estoy aquí durmiendo contigo y siendo romántico y cuando no me interrumpen, tú me vacilas. Y eso, pues, me da que pensar…
-A ver, no sigas, ahora te explico yo. A mi me gustas mucho y me gusta estar contigo y cuando nos interrumpen me molesta mucho, pero me resulta divertido. Yo te agradezco que seas tan delicado y te insistí que durmieras conmigo porque si, porque quería que lo hicieras, pero a veces, lo pienso en frío y retrocedo, porque nos conocemos de hace poco y no se, no quiero darte una imagen equivocada de mi.
-Yo la única imagen que tengo de ti es buena, y me gusta, tu imagen y tu, pero no puedes estar tan cariñosa y en plan pareja cuando ni siquiera nos hemos besado. No se.
-Ya, pero tampoco encuentro la manera de decirte que estaría dispuesta a intentar algo contigo y cuando estamos juntos y veo que nos vamos a besar o algo, me pongo muy nerviosa y reacciono vacilándote.
-Pues podías haberlo dicho así, como lo has dicho ahora. ¿Tú te crees que es sano para mí esta tensión que hay entre nosotros porque no me atrevo a besarte? –Reímos.

 ~ Narro Yo ~

Me quedé mirándole. Como aún le estaba abrazando, me acerqué a él y subí mis manos hasta su cuello. Le acaricié el pelo, bajé mi mano hasta su cara y la acaricié. Dani no dejaba de sonreír, tenía los ojos cerrados. Era ahora o nunca. Me lancé y le besé, lo estaba deseando y él, seguramente también. Le besé suavemente, con dulzura, él me respondió. Me encantó ese beso, me acercó mucho a él por la cintura y el culo. Pasamos de besarnos suavemente a ser muy apasionados. Estaba disfrutando pero a la vez estaba muy nerviosa. Él me tranquilizaba mucho cuando me acercaba a él y yo acariciaba su pelo y su torso. De pronto se puso encima de mí y me empezó a besar el cuello, eso me puso la carne de gallina, nos estábamos besando pero le sonreí. Me estaba a acariciando y me excitaba, metió su mano en mi camiseta y me ericé. Me miró dulcemente y le sonreí, estaba bien, me gustaba. Le agarré del cuello y le besé sin que nada mas me importase, le respondí las caricias debajo de su camiseta, se la quité y él hizo lo mismo con la mía, me empecé a poner nerviosa, pero lo controlaba. Me acarició sensualmente desde el cuello hasta la barriga, me estaba poniendo a cien, no era poco, luego me besaba por donde sus dedos habían pasado, me mordí el labio. Noté como mi piel empezaba a arder y él también. Llegó a mi cadera y me acarició. Me puso muy nerviosa y él lo notó. Subió hasta mí y me miró. Sus ojos eran más azules que el cielo, brillaban como el sol, me recordaba el mar.

~ Narra Dani ~

Despertarse con una declaración no está nada mal. Después de todo lo que nos dijimos abrazados, Lyz acariciaba mi pelo y mi cara, yo la tenía agarrada por la cintura, le acariciaba. Tenía los ojos cerrados por la satisfacción de saber que no estaba aprovechándose de mi y para disfrutar mejor de aquel momento. Estaba feliz, entre nosotros se estaba creando ya una tensión sexual, que me costaba controlar. De pronto, noté que
me estaba besando, era un beso suave, relajado y con cariño, me sorprendió. Yo le respondí y la apreté hacia mí agarrándola con una mano por la cintura y la otra por sus nalgas. Los besos pasaron de ser cálidos y románticos a ser rápidos y apasionados. Cuanto mas apasionados eran, mas le sujetaba hacia mí y ella acariciaba mi pelo y mi torso. Me puse encima de ella y empecé a besarle el cuello, noté como sonreía en mis labios. Mientras la besaba le acariciaba el pelo, el cuello, los brazos, hasta que metí mi mano bajo su
camiseta, pude notar como se erizaba, la miré y sonreí, ella me contestó con una enorme sonrisa. Me agarró del cuello y me acercó a ella, me besaba como si no hubiera mañana, empezó a acariciarme bajo la camiseta, me la quitó, yo hice lo mismo. La acaricié suavemente desde el cuello hasta el ombligo, tras mis dedos iban mis labios dándole pequeños besos, cuando llegué a su cadera, la acaricie y la miré a los ojos. Estaban verdes, excitados, brillantes, pero preocupados, tenía el ceño fruncido y una media sonrisa. Subí hasta su cara.

-¿Estás bien?
– Si.
- ¿Quieres que siga?
– Si.
- ¿Estás segura?

 – Claro...


~ Narra Dani ~

Volví a sus caderas y con una suave caricia le quité el pijama. Lyz empezó a temblar, le besé los muslos, la caderas la barriga, así se relajaría y disfrutaría. Me agarró la cara y me besó, mientras tanto me quitó el pijama, los dos estábamos en ropa interior. Lyz estaba nerviosa pero estaba segura y eso me dio confianza para seguir. Le seguí besando el cuello, y ella cogía aire muy profundo. Hice desaparecer la ropa interior que nos quedaba, la miré, quería saber como estaba, segura, así que la besé y antes de que pudiera darse cuenta, hice fuerza, así no pensaría tanto en lo que iba a pasar después y se relajaría. Al principio estaba rígida, luego empezó a relajarse, yo también, hacía fuerza lentamente y luego mas rápido, según como reaccionara ella. Se agarraba de las sábanas y las apretaba. Mi móvil comenzó a sonar, no se quien me llamaba a las 7.30 de la mañana pero vino que ni pintado, sonaba el estribillo de Éxtasis de Pablo Alborán y Lyz me pedía que siguiera con ella, escucharla hablar con la voz entrecortada me gustaba. Terminamos agotados, pero aun así sonreíamos. Me tumbé a su lado y la abracé. Lyz miraba al techo sonriente y se echó la mano a la cabeza, la miré, me esta mirando y sonriendo. Le di un beso en la frente.

~ Narro Yo ~

Volvió a mis caderas y con una suave caricia me quitó el pijama. Empecé a temblar. Volvió a besarme, los muslos las caderas… Estaba bastante nerviosa así que distraje su atención y empecé a besarle. Le quité el pijama y los dos nos quedamos en ropa interior. Dani siguió besándome el cuerpo y yo me limitaba a intentar relajarme y disfrutar mientras le besaba. Lo que nos quedó de ropa desapareció, Dani me miró y me besó. Antes de que terminara de besarle noté una gran presión, quería gemir y desahogarme pero me lo impedían sus besos. Notaba como se movía sobre mi haciendo fuerza. Sentí un dolor agudo, que se desvanecía y empezó a convertirse en placer. Me agarré a las sábanas y las apretaba cuando Dani hacía fuerza. Empezó a sonarle el móvil, pero no lo miró. Con la respiración entrecortada y entre gemidos, le pedía por favor que no me dejara, que siguiera conmigo. Terminamos agotados y sonrientes. Se quitó de encima y se tumbó a mi lado, yo le miré, me llevé la mano a la cabeza y le sonreí.


-¿Estás bien? – me preguntó
-Si. – le miré sonriente.
-¿Es tu primera vez?
-Si, ¿tanto se ha notado?
-No, solo al principio, te noté bastante nerviosa y no sabía si era porque era tu primera vez o porque era conmigo, luego ya te has relajado.
-Estaba muy nerviosa porque era mi primera vez, pero ha sido contigo y sinceramente, no podía haber sido mejor. Gracias. – Dani me miró y sonrió.
-¿Te he hecho daño o algo?
-No, estoy mejor que nunca. ¿Cómo ha sido para ti? Porque supongo que no es tu primera vez.
-No, no lo es, pero ha sido la mejor. Las otras veces siempre han sido sin tanto amor.
-¿Amor?
-Si, amor.
-¿Me quieres? – le pregunté.
-¿Cómo me vas a preguntar eso? Por supuesto que te quiero, si no, nada de esto hubiera pasado.

Le sonreí y le besé en los labios. Volvió a sonar su móvil.

-Nunca olvidaré esa canción, estoy segura. –Reí.
-Y yo recordaré este momento siempre que me llamen. – Bromeó y cogió la llamada.

-¿Si? / -No, estoy en casa, ¿por qué?/ -Ahora imposible, tengo planes. / -Si, Blas, nos vemos luego. / En casa de Lyz a las, ¿12? / Porque viene su amiga a las 10, démosles tiempo para que hablen y eso. / Vale, nos vemos después. Adiós. – Colgó.

-Blas, para ir a desayunar todos juntos.
-¿Y por qué no vas?
-Porque ya he desayunado, estoy mejor aquí contigo y tenemos que ir a buscar a tu amiga, ¿recuerdas?
-¡Joder, Emma! Me había olvidado. –grité saliendo de la cama a toda prisa. -Venga arriba, que es muy tarde y tenemos que ducharnos y prepararnos y todo. –Tiré de él por el brazo.
-Relájate, solo son… – miró el reloj.- ¿Las 8.30? Que tarde es, ve entrando en la ducha en lo que yo recojo lo del desayuno.
-Vale.

Le hice caso y entré en la ducha, Dani se había ido a recoger lo del desayuno y fregar todo lo de la noche y la mañana. Mientras me caía el agua, pensaba en lo que había pasado, como empezamos y como terminamos, Reviví cada beso, me tocaba donde él lo había hecho en cada caricia, pensé en cada mirada…

-¡Lyz! ¿Estás bien? –preguntó desde fuera.
-Si, ¿por qué?
-Llevas 45 minutos ahí adentro. Me empezaba a preocupar…
-Ya salgo.

Me terminé de duchar rápidamente y salí. Abrí la puerta para salir y Dani estaba fuera con sus cosas preparadas para entrar.

-Ya puedes pasar. – le dije mientras pasaba a su lado, enroscada en la toalla.
-Será mejor que me duche con agua fría. – dijo mirándome de arriba abajo. Yo reí.

En lo que él se duchaba yo me vestí y me preparé. Cambié las sábanas, hice la cama y recogí un poco toda la casa en general.
  

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