~ Narro
Yo ~
Finalmente
accedió a dormir conmigo. A mi no me importaba y sinceramente, lo estaba
deseando. Hacía muy poco que lo conocía pero algo me hacía actuar así.
Estábamos acostados, me giré hacía él, estaba despierto.
-Normalmente,
yo no suelo hacer estas cosas, ¿eh? – reí.
-¿Qué
cosas?
-Pues…
esto, tener tanta confianza con un chico nada más conocerle. Es que siento que
puedo confiar en ti.
-A mi
me pasa igual, no todo el mundo prueba mi cama, ¿eh? Que lo sepas. –bromeó.
-Ya
claro, por eso tienes una cama de matrimonio. –dije riendo.
-Te lo
digo en serio, por aquí no ha pasado más de tres chicas y dos de ellas son mi
hermana y mi madre.
-¿Y la
tercera? ¿Alguna novia tuya? –pregunté
-La
tercera, la tercera era…. Esta…. ¡Ay! ¿Cómo se llamaba? – Dijo
-¿En
serio? No te acuerdas del nombre de la chica con la que te acostaste. Que
fuerte. –dije riéndome y él rió.
-La
tercera está ahora mismo en ella. – dijo pasando su mano por mi cintura y apretándome
hacia él, por debajo de las sábanas.
No
contesté, solo sonreí. Con su mano en mi cintura, nuestros cuerpos muy pegados
y mi mano abrazándole por su hombro desde atrás, Dani cerró los ojos y se
durmió casi al instante, al verle sonreí, me pegué mas a él, me acurruqué en su
pecho y cerré los ojos. Me dormí con una sonrisa, me hacia feliz tan solo con
su presencia, era muy atento conmigo, y me estaba cuidando, gracias a él podía
dormir tranquila y terminar mi casa con el tiempo que necesitase, pues contaba
con su ayuda para todo.
~ Narra
Dani ~
Me desperté y vi a Lyz abrazada a mi, dormida y
sonriendo. Me hizo gracia verla así y sonreí. Habíamos dormido toda la noche
abrazados, bueno toda la noche, las horas que pudimos. Me quedé pensando en lo
que me había dicho: “Pues… esto, tener tanta confianza con un chico nada más
conocerle. Es que siento que puedo confiar en ti.”, algo de razón tenía, la
conocía de hacía muy poco y me sentía muy protector con ella. Notaba que tenía
que protegerla, y cuidarla, estaba sola y no tenía en quien confiar, además
tampoco era un gran trabajo, me empezaba a gustar de verdad y me gustaba pasar
tiempo con ella. Sonó el timbre. La miré y con mucho cuidado quité su mano de
mi cuerpo para no despertarla. Me levanté muy suavemente y cuando ya estaba
fuera de la habitación, corrí hasta la puerta, me peiné con las manos y abrí.
-¡Buenos
días, llevamos un rato tocando! –gritó Blas entrando en casa.
-¡Traemos
churros y chocolate! – Dijo David, pasando tras Blas.
-¡Sobre
todo chocolate! – Añadió Carlos.
-¿Estabas
dormido aún? – Me preguntó Álvaro.
-Buenos
días, si, guay, déjalo en la cocina y si, claro que estaba dormido. –les
contesté.
Cerré
la puerta y caminé tras ellos hasta llegar al salón, Carlos y Blas estaban en
la cocina preparando el desayuno y el resto estaba preparando la mesa del
salón.
-¿Cómo
os podéis levantar con tanto ánimo? –les pregunté tocándome la cabeza.
-No lo
se… -afirmó Álvaro.
~ Narro
Yo ~
Escuché
voces y me desperté, miré a mi lado, Dani no estaba en la cama, así que supuse
que las voces es que había llegado alguien. Me levanté y fui al baño, me lavé
la cara y me peiné un poco. Olía a chocolate así que, había que bajar. Bajé las
escaleras y escuché a los chicos hablar.
-¿Tan
cansado estás? – le preguntaba Álvaro a Dani.
-¿hasta
que hora hubo fiesta aquí anoche? – le preguntaba David.
Terminé
de bajar las escaleras y saludé.
-Buenos
días chicos. – Todos se quedaron mirándome de arriba abajo.
-Aquí
la fiesta no acabó anoche.- le dijo Carlos a David saliendo de la cocina con
una bandeja.
-¿Qué? – pregunté yo cogiendo un churro de la
bandeja.
-Y
encima tiene hambre… - Siguió Álvaro.
-Confirmo
lo dicho anoche, sois unos cerdos. – dije riendo.
-Es
obvio, bajas con el pijama de éste – dijo Blas señalando a Dani – y con hambre…
-Culpa
vuestra, que no nos dais un respiro, anoche no os fuisteis hasta las dos y
aparecéis a las ocho. – dije riendo.
-Eso,
dejadnos vivir. – Rió Dani.
-Bueno,
bueno, ya veremos. – Dijo David.
-De
momento vamos a desayunar. – Dijo Carlos.
Desayunamos
y recogimos todo, Dani y yo subimos a vestirnos para volver a mi casa. Los
chicos no esperaron en el salón. Querían ver mi casa y ayudarme con todo. Eran
un amor los cinco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario