Empecé a preparar todo en el salón como había hecho Dani el
día anterior en la habitación del piano.
-¡Una ayudita! – grité.
En seguida llegaron Álvaro y Blas.
-Ayudadme a quitar las cortinas y a colocar el plástico en
el suelo. – asintieron.
-¿Y David? – pregunté
-Ha llegado el fontanero, está con él. – Me contestó Blas.
-¿Hace falta que vaya?
-No, él controla este tipo de cosas.
-Vale.
En seguida lo teníamos preparado y empezamos a pintar.
Llegaron Dani y Carlos.
-¿Pintando sin música? – dijo encendiendo el aparato de
música Dani. Le miré y le sonreí.
-Yo creo que cinco pintando aquí son muchos. – Apuntó
Carlos.
-Yo pienso igual. – Dijo Álvaro.
-¿Y como lo hacemos? – Pregunté.
-Dos pintáis aquí y tres pintamos la entrada y el recibidor
que es más. – Sugirió Blas.
-A mi me da igual. – dije.
-Pues Dani y tú os quedáis aquí, y el resto pintamos fuera.
Ayudadnos a rodar el piano y las cajas. – Asentimos.
Álvaro, Blas y Carlos estaban pintando fuera y Dani y yo el
salón.
-Pues me parece que ya no eres el jefe de la obra, ¿eh? –
bromeé.
-Si eso parece, y si desciendo en puestos, me bajaran el
sueldo… - Rió.
-¿Lyz, puedo hablar contigo? – apareció David en el salón.
-Si claro, dime. – me hizo señas de que saliera.
Fui a la entrada, donde estaba con el fontanero. David le
hizo una seña con la mano.
-Veréis, las cañerías son antiguas y tendría que cambiarlas.
–Comenzó el hombre.
-¿TODAS? – Pregunté.
-Me temo que si.
-¿Y va a tener que romper?
-Si, en los baños y por donde bajen.
-O sea, ¿paramos de pintar? – pregunté.
-No, lo que estáis pintando no afecta en absoluto, pero no
pintéis ni baños ni cocina. – Me advirtió.
-Vale. ¿Cuánto tardaría en arreglarlo todo?
-Entre 7 y 10 días.
-¿UNA SEMANA SIN BAÑO? ¡Y CON OBRAS!
-Por casa no tengas problemas, nos tienes a nosotros. –
añadió David amablemente.
-¿Y cuánto me va a costar todo esto? – pregunté asustada.
-Necesito…. – y empezó a susurrar.
-Va, dígalo, asústeme.
-Según si estáis dispuestos a echarme una mano o lo queréis
lo mas cómodo posible…
-Con ayuda, por supuesto. – dijo David.
-No, de eso nada, lo más cómodo.
-No, en serio, que nosotros te ayudamos, Lyz. –Insistió
David.
-Si, Eli, cuenta con nosotros. – Intervino Carlos.
-Para cualquier cosa. –Añadió Blas. Miré a Álvaro, asentía.
-Pues… ¿con ayuda? – le dije, miré a los chicos, todos
sonreían y asentían.
-Unos… 2 000€
-Buf… - me rasqué la ceja resignada. – está bien, si no hay
remedio…
-Pues mañana empiezo, ¿Qué le parece a las 9?
-Perfecto, ¿hasta que hora?
-Hasta la 1 y luego de 4 a 8.
-De 4 a
8, tendrá que hacerlo usted. Nosotros ayudamos por la mañana o por la tarde,
pero no todo el día. – Le advertí.
-No hay problema.
El hombre se despidió y se fue. David se acercó a hablar
conmigo.
-Te ayudaremos, de verdad.
-Vaya palo me ha dado, 2 000 euros de golpe.
-Te has quedado sudando. –Reía.
-Pues sí. Muchas gracias por todo chicos. – dije girándome
para que todos me oyeran.
Seguimos pintando hasta la hora de comer que David pidió
comida china para todos. Por la tarde colocamos los muebles en el salón del
piano y quedó realmente bien.
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