~ Narra Álvaro ~
Las chicas estaban en la cocina preparando la cena, los
chicos y yo seguíamos en el salón jugando a la consola.
-Oye… ¿y qué hicieron? -preguntó Carlos mirándome de reojo.
-¿Qué? -pregunté extrañado.
-Eso, cuenta. -intervino David.
-¿Qué queréis que os cuente?
-¿Estáis juntos o no? -cuestionó Dani.
-Sí. Supongo.
-¿Y pasó algo más? -preguntó Carlos. Le miré frunciendo el
ceño. - ¿Algo más que besaros?
-Bueno, yo voy a ayudar a las chicas en la cocina. -Blas se
levantó y se fue. Todos seguimos con la mirada su marcha.
-No os voy a contar nada. -insistí negando con la cabeza.
-O sea, que sí, pero no quieres contarnos. -afirmó Dani. Le
miré sonriente.
-¡Que fuerte! -exclamó Carlos.
-Bueno, ya. Dejemos la conversación que como vengan las
chicas… -cortó David.
-Sí, mejor. No vayáis a empezar mal. -bromeó Dani.
Seguimos jugando hasta que llegaron Blas y las chicas con la
cena y nos pusimos a comer mientras bromeábamos y reíamos. Cuando terminamos
recogimos todo y seguimos jugando a la consola de dos en dos mientras el resto
juagaba al Party&Co.
-Voy a beber agua, ahora vengo. -miré a Dani y le hice señas
para que viniese conmigo.
-Voy contigo. -me dijo.
Salimos y cuando llegamos a la cocina nos sentamos en la
mesa a hablar.
-¿Qué pasa? -me preguntó.
-Que necesito hablar con alguien, coño.
-¿De qué? -se preocupó.
-De Emma. -hice una pausa para ver su reacción, ni se
inmutó.- Nos hemos acostado…
-¿En serio? -se sorprendió.
-Sí, y fue… no sé como describirlo. Genial, como con ninguna
otra chica, en serio.
-¿Ni Nerea? -me preguntó
-¿Nerea? ¿Qué Nerea? -bromeé.- No, ni siquiera ella.
-contesté riendo.
-Pero llevabas con ella mucho tiempo…
-Lo sé, y es lo que me da miedo. Que siento mucho y muy
fuerte por Emma y se tendrá que ir en una semana. No sé si seré capaz de
asimilarlo. -resoplé y me apoyé en la mesa hundiendo la cara entre mis manos.
-¿Eres consciente de que ella está en la misma situación?
Eres su primer novio, como quien dice.
-¿Y qué hago, tío? -me hice hacia atrás en la silla y miré
al techo llevándome las manos a la nuca.
-Aprovecha. -Dani se colocó en la silla.- Haz que disfrute
de esta semana, que sea inolvidable, trátala lo mejor que sepas, que sepa que
no es un polvo mas. -no le contesté, solo me quedé mirándole fijamente pensando
en qué podía hacer para que fuera feliz mientras estuviera conmigo.
-Que vaso de agua más largo. -David entró riendo en la
cocina. Cuando pasó a mi lado se paró y me miró. -¿Qué te pasa? -cogió una
silla y la colocó a mi lado, se sentó y me miró fijamente esperando una
respuesta.
-Nada. -negué con la cabeza.- La niña esta, que me gusta
mucho y no quiero que llegue el día en que tenga que volver a casa.
-¡Joder, me habías asustado! -me golpeó el brazo y se relajó
en la silla.- Eso tiene solución: disfruta de ella y del tiempo con ella. Sencillo.
Se levantó y siguió su camino a la nevera como si nada
hubiera pasado. Miré a Dani y él se encogió de hombros, dándole la razón.
-Tenéis razón. Si me voy a preocupar por el tiempo que
queda, no voy a disfrutar del que tengo. -me levanté y coloqué la silla, me
sentía ligero, me había quitado un peso de encima, era una preocupación a la
que me estaba costando encontrar solución.
Dani también se levantó sonriente y se marchó, yo miré a
David y le susurré “¡Gracias!”, él me hizo un gesto con la cabeza a la vez que
sonreía, y volví al salón.
~Narra Dani~
Volví al salón con todos y Álvaro no tardó mucho en
seguirme. Cuando llegamos nos sentamos junto a nuestras chicas, fue una noche
muy extraña, nos dejábamos de mirarnos entre los cuatro y sonreírnos, todos
sabíamos lo que había pasado entre Álvaro y Emma, yo porque me lo había contado
él y Lyz, porque se lo había contado ella.
-Pero bueno, ¿Qué pasa aquí? -Nos preguntó Carlos mirándonos
a los cuatro. Nosotros nos miramos unos a otros dejando de sonreir.
-¿Qué pasa de que? -pregunté.
-No parais de miraros y sonreíros. ¿Cuál es el chiste?
-volvió a preguntar.
-¿En serio quieres saberlo? -le preguntó Lyz mirándole con
cara de chiste. Él asintió entusiasmado. -Bueno, pues verás, nos reimos de…
-Carlos se acercó a ella muy interesado. Álvaro, Emma y yo la mirábamos
expectantes de saber qué iba a contar -de esa cara de cotilla que pones cuando
no te enteras de nada. -le contestó riendo y apartándole con la mano en la
cara.
-Que graciosa… -protestó mientras todos los demás reíamos.
-Yo lo podría contar, pero no se si puedo. -comenzó Álvaro
mirando a Emma, que asintió.
-Adelante. -le dio permiso. Todos paramos de reir y les
miramos.
-Esto… Emma y yo estamos juntos. -dijo serio esperando respuesta,
sin embargo los demás se miraron entre ellos.
-¿Eso es todo? -dijo David.
-Pues vaya… -continuó Blas.
-Eso ya lo sabíamos todos. -confirmó Carlos.
-Pero no sabeis que vamos en serio, si tú quieres, claro. -le
miró Emma esperando respuesta. Álvaro la miró y se le dibujó una sonrisa.
-Claro. -la abrazó y luego la besó con mucha ilusión.
Los demás sonreíamos mientras les mirábamos, le eché el
brazo por encima a Lyz y ella me abrazó por el tronco. La miré, estaba eliz, y
la besé en el pelo, ella alzó la vista y me miró a los ojos sonriendo y me
vocalizó “te quiero”, no supe qué decir, simplemente abrí los ojos sorprendido,
le sonreí y me acerqué a ella muy lentamente, puse mi mano en su cuello, ella
cerró los ojos, me acerqué para besarla y cuando mis labios rozaron los suyos,
le contesté con un susurro: “yo más” y acto seguido, dejé que mis labios
cayeran en los suyos dando así, rienda suelta a unos besos que hacía mucho
tiempo que tenía ganas de darle. Llevabamos sin besarnos mas de un día y ya no
podía soportarlo, cuando la veía, no dejaba de pensar cómo quedarnos un poco a
solas para poderla besar a gusto. En ese momento, mientras nos besábamos, el
resto del mundo desapareció, los chicos hablaban, pero no entendí lo que decían, solo existíamos ella y yo.
Nosotros.
-Bueno, ya. Que vamos a cenar. -nos dijo Carlos mientras
daba palmas a nuestro lado.
Dejé de besarla, aun con mis manos en su cuello y miré a
Carlos.
-Tú no te puedes estar calladito, ¿verdad? Te cuesta mucho.
-le dije enfadado. Lyz rió.
-No pasa nada, Dani. Luego nos vamos tú y yo arriba. -dijo
separándose de mi y echándole una mirada pícara a Carlos, que me miró y levantó
las cejas.
-Al final me vas a tener que dar las gracias y todo.
-No sueñes. -dije.- yo consigo lo que quiera cuando quiera.
-Más bien cuando ella te deje. -bromeó Blas.
-Si también. -le di la razón. Todos reímos mientras nos
colocábamos para cenar.