domingo, 8 de diciembre de 2013

11. SALIENDO DE LA HABITACIÓN, NUESTRO CALLEJÓN.

Cuando todo estuvo preparado, nos sentamos en el sofá a comer. Aquello era un gran picnic: pizza, pan con tomate, totellinis con queso y refrescos para beber.

-¿Y si comemos viendo una peli? – Dijo Carlos.
-Si. – dije
-¿Cuál queréis ver? – preguntó Dani. Todos me miraron a mí.
-¿Cuáles tienes? – pregunté.
-Motones y montones. Ve al armarito y coge la que mas te guste. – Me contestó.

Me acerqué al armario y había muchísimas: de risa, de miedo, de dibujos….

-¿De qué os apetece? Porque aquí hay muchísimas. – Pregunté girándome.
-Una comedia, ¿no? – Preguntaba David al grupo que asintieron.
-Pues… ¿Qué os parece Kick Ass? – pregunté cogiendo un DVD
-Si.
-Perfecto.
-Vale, pues esta, Dani. – le dije entregándole la película.
-Métela tú, ¿no sabes? – en ese momento se puso rojo y todos le miraban sorprendidos.


~ Narra Dani ~

Que comentario mas desafortunado y más con estos aquí, que son un poco sucios. Creo que me empecé a poner rojo, Lyz se rió y todos la siguieron. Puso la peli en el DVD y se sentó a mi lado a cenar.

-¿Por qué os habéis quedado todos tan así? – me preguntó en bajito.
-Porque son muy mal pensados y lo que dije puede tener doble sentido. – le expliqué.
-Vale, pero… ¿he hecho bien en reírme? – me preguntó inocente.
-Si, gracias, creo que me estaba empezando a poner rojo, ¿verdad?
-Si, un poco. –dijo riendo.
-A ver, el rincón, callarse un poco. –Gritó Blas desde el sillón del otro lado.
-Adiós el que no habla con las películas…. –le contestó Carlos.
-Yo las comento con criterio, estos están de charla. – contestó riendo.

Nos tuvimos que callar hasta que acabó la película, excepto en algún momento que reíamos o comentábamos algo. Cuando terminó recogimos entre todos, menos Carlos que seguía vagueando en la pelota y Lyz que hablaba con él, no dejé que se levantara a recoger, era mi invitada. Terminamos de recoger y nos tiramos en el sofá, menos Blas, que siempre se sentaba solo en el sillón.

-Bueno, ahora toca cotillear sobre la nueva… - Dijo Carlos girándose en el puff y quedando boca abajo mirando directamente a Lyz.
-Eso, ¿Cómo te llamas? Porque nosotros estamos aquí de guay, pero no sabemos ni tu nombre. – dijo Álvaro.
-¿Cuántos años tienes? ¿Y de dónde eres? – añadió David.
-¿Y cómo conociste a este? – Preguntó Carlos.
-¿Tenéis algo o solo sois amigos? – Dijo Blas levantando las cejas.
-Bueno, chicos de uno en uno, no la agobiéis. –Dije.

~ Narro Yo ~

Miré a Dani por haber interrumpido aquella cantidad de preguntas, no había terminado de entender una pregunta, y ya me estaban haciendo otra. Reí.

-A ver, me llamo Elizabeth, aunque todo el mundo me dice Lyz.
-¿y por qué no Eli? – Preguntó Carlos.
-No lo sé, siempre me han dicho así. Tengo 18 años y soy de todas partes. – reí mientras todos me miraban extrañados. - ¿A que ha quedado interesante? No, a ver, nací en Toulouse en Francia, pero mi padre es inglés y mi madre española, de allí nos fuimos a Polonia unos años, luego viví en Alemania y de ahí mi padre se fue a Rusia y yo me quedé hasta que, a mi madre le ofrecieron trabajo en Londres y llevo allí tres años hasta que me vine anoche.
-Vaya, que vida… - Dijo Álvaro.
-¿Y puedo llamarte Eli? – Preguntó Carlos.
-Si, claro, si te hace feliz… - Le contesté riendo.
-No está mal, conoces sitios, ¿no? – Preguntó David por el otro lado.
-Si, pero he dejado atrás amigos y recuerdos y cada vez que cambiábamos de país había que aprender un idioma nuevo, y es un rollo.
-Eso si… -Dijo Álvaro.
-Ahora, lo importante, ¿Cómo conociste a Dani? Porque si has llegado ayer… – preguntó Carlos
-Le conocí en el aeropuerto…
-Por eso cuando volviste con nosotros no traías nada de todo lo que ibas a comprar, ¿verdad? – me interrumpió Blas señalando a Dani y sonriendo. Dani le miró y me preguntó.
-¿Y te gusta Madrid?
-Hombre, para lo que he visto, si. – le contesté sonriéndole.
-Uh… ¿qué habéis hecho? – preguntó Carlos. Dani y yo nos miramos y nos reímos.
-Aquí ha pasado algo, Carlos. – Le dijo David.
-No, no ha pasado nada, mal pensados. –dije riendo.
-Es que ella está viviendo en “La Real” y hoy hemos estado todo el día de compras. –aclaró Dani.
-¿En “La Real”, en serio? – preguntó muy sorprendido Álvaro.
-Si, no es nada del otro mundo, no os creáis…
-Pero si es enorme… - dijo Blas.
-Si, pero por dentro está que da pena, ¿verdad, Dani?
-Ya no tanto. La casa es enorme, si, pero le falta mucho para parecer un hogar. Hoy hemos pintado un salón.
-¿Un salón? ¿Cuántos tiene? – preguntó David.
-Pues dos. – le respondí sonriendo.
-Vaya… ¿solo le pasa que está sin pintar? – Preguntó Carlos.
-Y que esta se asustó porque el agua sale roja del óxido. –Dijo Dani riéndose.
-¿Tiene mal las cañerías? – Preguntó Carlos.
-¿Le vas a arreglar las cañerías a la chica, Dani? – dijo Álvaro levantando las cejas.
-Ahora si que lo he entendido, ¿eh? Que cerdos sois. – Dije riendo.
-Mañana llamaremos a alguien para que lo arregle. – dijo Dani.
-Y si necesitáis ayuda, llamadnos ¿eh? – se ofreció Blas.
-Gracias, me haríais un gran favor, necesita mucha mano. – contesté.
-Chicos, yo me voy a ir yendo ya, que es muy tarde. –Dijo David que se estaba quedando dormido en el sofá, levantándose.
-Si, deberíamos irnos, mirad qué hora es ya. –Dijo Blas mirando el reloj. Apoyó sus manos en los brazos del sillón y se incorporó.
-Si y nosotros estamos cansados, llevamos todo el día haciendo cosas. – añadió Dani.
-Bueno, pues vámonos. – afirmó Álvaro levantándose y colocándose la camiseta.
-Ay no… yo no me quiero ir, estoy bastante cómodo aquí. – dijo Carlos removiéndose en el puff, cruzando los brazos y cerrando los ojos.

Todos reímos.

-Venga tu, vamos que son las 2. – insistió Blas, agarrando a Carlos por el brazo que resignado pero con una sonrisa se levantó.
-¿Quieres que te alcancemos a casa? – Se ofreció Álvaro.
-No, ya me las arreglo yo. – interrumpió Dani sin dejarme ni contestar.
-Bueno, pues nos vemos mañana, tío. – le contestó Álvaro dándole un abrazo a Dani.

Todos caminamos hasta el pasillo para despedir a los chicos.

-Bueno, adiós. – Se despidió Álvaro dándome dos besos.
-Ya nos vemos, guapa. – Se despidió Blas.
-Hasta luego, Eli. – Dijo Carlos riendo.
-Si necesitas cualquier cosa, cuenta con nosotros, ¿vale? – se despidió David.

-Si, gracias. – le di dos besos a David y todos se fueron.

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