sábado, 30 de noviembre de 2013

8. SOMEBODY LOVES YOU

~ Narra Dani ~

Tenía muchas ganas de besarla, ese momento fue bastante especial y, a lo mejor, no se repetía. Pero teníamos que seguir. Seguimos pintando y terminamos la sala del piano cerca de las ocho y media, aún era de día.

-Bueno, no ha quedado tan mal, ¿no? – dije con mis manos apoyadas en mi cintura y dando vueltas sobre mí mismo.
-¿Mal? Está genial, me encanta el color, queda muy bien, gracias.
-De nada, ha sido un placer, pero la obra se alargará a tres días… -dije poniendo voz de obrero estafador. Ella rió.
-No hay problema, mientras no tenga que hacerlo todo sola…
-Vendré a ayudarte, tranquila.
-Muchas gracias. ¿Tienes hambre?
-Un poco, ¿y tu?
-Mucha. –contestó riendo. – Pero mi cocina aún es un caos, tendremos que cenar fuera.
-O no… - me puse pensativo. – ¿Te apetecería cenar en mi casa?
-No se, ya es demasiado.
-Que no, tonta, venga, vamos.
-¿Cómo vamos? –rió. –Tendré que ducharme primero, ¿no?
-Bueno, si, dúchate en lo que yo recojo todo esto.
-Gracias, no tardo nada, deja la música puesta para escucharla desde el baño.
-Vale.

Ella subió al piso de arriba a ducharse y yo seguí recogiendo lo que habíamos usado.
De repente la escuché gritar y subí lo más rápido que pude las escaleras.

~ Narro Yo ~

Subí al piso de arriba a ducharme y vestirme, preparé en el baño la toalla y la ropa que iba a usar luego, y entré en la ducha. Abrí el agua.

-¡AHHH! –grité
-¿QUÉ PASA, ESTÁS BIEN? –Entró Dani en el baño corriendo. Cogí la toalla y me la enrollé en el cuerpo.
-No, esta casa es una mierda. –dije asustada.
-¿Qué pasó? – me preguntó acercándose a mí, me abrazó y miró a la ducha. – Jajaja no es nada, solo es agua…
-¿Seguro? – dije mirando la ducha.
-Si, sale roja porque las tuberías son antiguas, quizá estén oxidadas. –Dijo riendose.
-¿Y qué hago ahora?
-Vistete y te duchas en mi casa. –me ofreció, le miré agradecida y salió del baño.

Me empecé a vestir con la ropa que me había quitado y me amarré el pelo, ya que lo tenía algo mojado. Me miré al espejo y reí, “qué estúpida” pensé. Salí del baño y en un bolso metí lo que necesitaría para ducharme, la cartera y el móvil. Bajé para encontrarme con Dani.

-¡Vaya, que guapa! – Bromeó.
-No tiene gracia. –repliqué
-Si que la tiene, ¿qué pensabas, que había un fantasma o algo? –seguía riendose.
-No lo se, pero me dio miedo. –yo seguía seria.
-Jajaja, vale como tú digas, ¿Lo tienes todo?
-Sí.
-Pues vamos.

Salímos de casa, cerré con llave y salimos a la calle, cerré con llave la verja y subí al coche.

-¿Para qué pasas tantas llaves? Los fantasmas atraviesan paredes… -se reía
-Tú si que eres un fantasma, dejemos el tema, por favor. –estaba un poco molesta.

Llegamos a su casa, vivia en una urbanización privada, abrió la puerta de entrada y allí adentro había jardines y calles. Aparcó el coche frente a una casa y bajamos.

-Es esta de aquí. –señaló.
-Que grande y bonita.
-Grande… la tuya, pero sí, la mia es mas bonita. –Reí y bajé del coche.

Entramos en su casa, pasamos un pequeño recibidor, estaba el salón, un aseo y la cocina.

-El baño está arriba, si quieres ducharte, sube.
-Te repito tus palabras: es tu casa, me da cosa andar por ahí como si nada.
-Ah no, no tengas problema. Vivo solo, así que no hay mucho que encontrar, además yo he andado por tu casa como si fuera la mía, aquí tu igual, por favor.
-Vale. –le sonreí, le señalé la escalera y asintió.

Subí al piso de arriba, nada especial, tres habitaciones y un baño. Entré en el baño y empecé a preparar todo para ducharme.

-Dani, una toalla, porfa. –Le grité desde arriba.
-Espera, ya subo. – Tocó en la puerta. -¿Puedo?
-Si, pasa. –Abrió un poco la puerta y metió la mano, yo abrí la puerta de par en par y cogí la toalla. –Gracias. – Reí
-Por si acaso, oye ¿te gusta la pizza?
-Si, claro.
-Genial, es mi especialidad. –me sorprendí, iba a cocinar. - ¿de qué te la pido? – Reimos.
-Me da igual, ¿tu te comes una entera?
-No, pero… no se, por si no te gusta lo que a mí o si quieres una para ti, ¿yo que se? – se estresó un poco, reí.
-Pide una para los dos, ¿no?
-Mejor, pido dos diferentes y ya luego cogemos de las dos, ¿te parece bien? – dijo agarrando la manecilla de la puerta.
-Si, mejor. Vale, hasta ahora. – salió y cerró la puerta tras él.


Me metí en la ducha, y mientras me caia el agua, asimilaba todo lo que me estaba pasando, me puse a pensar en el casi beso y sonreí. Le acababa de conocer y teníamos muchísima confianza. Salí de la ducha, me vestí y el móvil me empezó a sonar, era mi madre, salí del baño y me senté en el sofá de una de las habitaciones y hablé con ella.

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