~ Narra Emma ~
Llegamos
al salón
y los
chicos seguían
en el
sofá hablando.
Lyz y
yo entramos
y nos
sentamos con
ellos. De
vez en
cuando, Lyz
me echaba
alguna mirada
para que
hablara con
Álvaro, pero
no sabía
cómo sacar
el tema.
-¡Uy!
que tarde
es, ¿no?
Si es
casi la
1 ya.
–intervino para
ayudarme, sin
venir a
la conversación.
-Que
rápido se
pasa el
tiempo cuando
lo pasas
bien. –siguió
Dani.
-Pues
si. –le
apoyé. –Esto…
hablando de
pasar bien…
-¡Se
me ha
ocurrido qué
hacer mañana!
–me interrumpió
Álvaro de
repente, se
dio cuenta.
– Perdona, ¿Qué
ibas a
decir?
-Nada, nada. ¿Qué se te
ha ocurrido? –suspiré y agaché la cabeza.
-¿Qué
os parece
si vamos
a los
karting mañana?
–propuso muy
ilusionado.
-Por mi genial. –dijo
Dani.
-A
mi me
apetece, así
aprovecho y
os doy
una paliza.
–aceptó Lyz
riendo.
-Y tú, ¿te vienes? –me
preguntó Álvaro directamente.
-Me gustaría pero… no
se, me da un poco de miedo.
-No
te preocupes,
yo estaré
contigo.
–contestó
cogiendo mi
mano.
-Además, ¿Dónde está
tu lado peligroso y arriesgado, Em? –me dijo Lyz recordando nuestra
conversación en la cocina.
-Es
cierto. –Apreté
su mano
y contesté
decidida- me
apetece hacerlo
y lo
voy a
hacer. Pero
si muero
decidle a
mis padres
que les
quiero, ¿vale?
–bromeé.
-Bueno,
pues ya
tenemos plan.
–dijo Dani
dando una
palmada.
-Si,
ya me
puedo ir.
–Álvaro se
puso en
pie y
salió, Lyz
me miró
con
desesperación.
-Espera
Álvaro. –me
puse en
pie rápidamente
y le
seguí hasta
la puerta
de la
calle. – Que
estaba pensando…
-le coloqué
el cuello
de la
camisa, él
me miraba
muy dulce
y agradecido.
–que… igual
es muy
tarde.
-Ya,
por eso,
será mejor
que me
vaya. –me
dio un
beso en
la mejilla
y abrió
la puerta.
-¡No!
– le grité.
Se giró
y me
miró
sorprendido.
Cerré la
puerta con
la mano
sin dejar
de mirarle
a los
ojos. –Igual
es muy
tarde para
que estés
cogiendo el
coche y
todo eso…
- le
dije suavizando
el tono.
Él bajó
la cara
ladeándola y
abrió los
ojos buscando
una explicación.
-Álv,
¿por qué
no te
quedas tú
también? Ya
que se
queda este…
–Lyz me
ayudó desde
la parte
mas alta
de las
escaleras, me
giré y
la vi,
le sonreí.
-Eso
era lo
que yo
quería decirte:
que te
quedases. –le
dije mas
relajada, me
sujetó las
manos muy
suave.
-¿Y
por que
no lo
haces así
de fácil?
–Rió.- Ella
me da
un grito
desde ahí
arriba y
arregla lo
que tú
llevas intentando
hacer un
buen rato.
-Bueno… ¿te quedas o
que?
-Claro, si a ti no te
importa, claro.
-Por
mi bien.
Ven. –le
solté una
mano y
con la
que aun
le sujetaba,
le llevé
escalera arriba.
~ Narro Yo ~
Estaba
en mi
habitación con
Dani, Emma
y Álvaro
andaban por
ahí. Me
puse el
pijama y
me dirigí
a Dani,
que estaba
con el
móvil en
la ventana.
Me acerqué
por detrás
y le
abracé, estaba
enviando un
mensaje de
Whatsapp a
los chicos
por el
grupo que
teníamos juntos,
le di
un beso
en el
cuello y
se giró.
-¿Qué
haces? –me
preguntó
cariñoso
mientras me
rodeaba la
cintura con
sus manos
y me
acercaba a
él.
-Darte un poco de cariño,
que llevamos todo el fin de semana separados, ¿por, te molesta? –
le abracé y sonreía.
-No,
para nada,
al contrario.
No veía
el momento
de estar
a solas.
– me apretó
y me
besó con
muchas ganas.
Le sonó
el móvil
y yo
me separé.
Lo miró.
-Son los chicos diciendo
que si, que se vienen mañana con nosotros.
-Ah
que bien.
–le dije
sin ningún
interés, le
quité el
móvil y
lo puse
sobre el
escritorio.
-Pero
déjame
contestarles…
-Coño
Dani,- me
quejé con
enfado y
me separé
de él,
se lo
devolví con
un poco
de enfado-
es que
cuando no
es el
mío, es
el tuyo,
pero siempre
nos están
cortando el
rollo.
-Ya lo se, pero les
contesto y lo pongo en silencio. Te lo prometo.
Mientras
él contestaba,
yo quité
el sonido
a mi
móvil y
me metí
en la
cama. A
los pocos
minutos Dani
hico lo
mismo.
-Ahora
soy todo
tuyo… -sonrió
y me
besó sujetándome
el cuello.
-Ya
era hora…
- Él
sonrió. Le
seguí besando
con ganas
mientras
acariciaba su
pelo y
su cuerpo.
~ Narra Álvaro ~
Después
de aceptar
a quedarme
a dormir
y subir
con Emma
a su
habitación fui
al baño
y me
aseé. Cuando
salí, ella
estaba sentada
en la
cama leyendo
unos papeles,
me apoyé
en el
umbral de
la puerta
secándome la
cara y
el pelo
con una
toalla.
-¿Qué
es eso?
–ella levantó
la vista
y yo
fruncí el
ceño.
-¿Esto?
–Levantó los
papeles en
el aire,
asentí – Nada…
-los guardó
en la
mesilla. Caminé
y me
senté en
la cama,
cerca de
ella.
-¿Seguro que no es nada?
Puedes contármelo si quieres.
-No es nada, de verdad.
–sacudió la cabeza quitándole importancia.
-Pues yo soy muy curioso y
me gustaría enterarme. –reí.
-Por
no decir
cotilla, ¿no?
–Reímos.- Lo
sabrás, créeme.
-Oye…
hablando de
cotillas,
recuerda que
no puedes
decirle nada
a Lyz
del grupo.
-Va
a ser
difícil, pero
si. Yo
también soy
curiosa, que
lo sepas.
–se puso
de rodillas
frente a
mi. Sonreí.
–Cuéntame,
¿Cómo te
sientes al
verte en
la tele?
-Pues…
es muy
raro, la
verdad, pero
me he
acostumbrado un
poco. –la
conversación
cambió de
tono, era
mas relajado
y divertido.
-¿Y en los conciertos?
-¿Qué?
-¿Cómo
es que
todo el
mundo grite
tu nombre
y quieran
hablar contigo?
-Una pasada. A mi me
encanta hablar con los fans, porque son muy majos y te enteras de
cosillas que hablan por las redes. –reímos.
-Y cuando llegas a una
ciudad porque vas a dar un concierto, ¿Cómo es andar por la calle y
ver la cola de fans esperando? ¿No te sientes un poco mal?
-Pues claro, es una mezcla
entre satisfacción porque veo que mi trabajo tiene resultado y
tristeza por ver que llevan esperando en la puerta horas e incluso
días, sin comer, sin ir a clase, durmiendo en la calle, pasando
frío…
-Vaya, que entrega…
-Pues si, son los mejores.
Quiero mucho a mis fans. Lo dan todo.
-Me
encantaría poder
verte con
las fans…
seguro que
eres muy
tierno. –rió.
-Que
va, les
tiro piedras
y les
insulto. –bromeé
y reímos.
– No, se
merecen que
seamos buenos
con ellos,
somos tal
y como
somos, como
tu nos
ves.
-¿Y
el resto,
al resto
les gusta
tanto también
todo o
hay algo
que les
guste menos?
-No,
a todos
nos encanta
poder tener
trato con
los fans,
además, todos
tenemos algo
de experiencia
en estar
con publico.
-¿De
verdad? Cuéntame.
-Yo
he hecho
muchas obras
de teatro
en plan
principiante,
nada importante.
Dani y
Blas han
participado en
un programa
de televisión
donde se
forma a
los cantantes
para ir
a Eurovisión,
y Dani
fue hace
algunos años,
siendo un
niño. Carlos
ha participado
en programas
de televisión
de la
televisión de
Alicante y
David estaba
en una
orquesta en
Granada.
-Que fuerte, ¿y por qué
todos en lugares diferentes?
-Porque somos de esos
lugares. Yo soy de Alcalá de Henares, aquí en Madrid, Dani es de
Ciudad Real, Blas de Murcia, Carlos de Alicante y David es natural de
Granada.
-¿Y si sois de lugares
tan distantes, como os conocisteis?
-Fue un poco el destino.
Blas y Dani ya se conocían, pero todos coincidimos en el casting de
un programa… Factor X, en Inglaterra hay uno también, y allí nos
conocimos y decidimos presentarnos como un solo grupo.
-Es todo un poco locura,
¿no?
-Si. – Reí- es un poco
de película, pero no, sucedió así. Lo que tiene que pasar, pasa.
-Ojala
todo fuera
así de
fácil… -se
sentó con
las piernas
cruzadas al
estilo árabe
con las
manos entre
sus piernas
y agachó
la cabeza
-¿Qué
quieres decir?
– Estaba seguro
de que
iba a
contarme algo
importante.
-Pues,
que me
encantaría que
todo fuese
así de
fácil, poder
hablar y
actuar sin
tener miedo
a lo
que pase,
a hacer
daño o
a que
me lo
hagan.
-¿Y por qué no iba a
serlo? – me senté bien y le mostré apoyo poniendo mi mano en su
rodilla.
-Porque
no lo
es. –levantó
la cabeza
y tenía
los ojos
humedecidos.
-Eh, ¿Qué pasa? En
serio, cuéntamelo. –Me acerqué a ella y quedamos cara a cara.
-Pues que tengo un montón
de cosas que hacer en menos de una semana y veo que no voy a ser
capaz de hacerlo, que tengo que saber muchas cosas que aun no soy
capaz de ponerme a pensar en ello. No se… -empezó a sollozar.
-Tranquila, simplemente
estás agobiada. Respira hondo y vive día a día, pensando solo en
los dos días siguientes, no pienses más allá a no ser que sea
totalmente necesario.
-Pero es totalmente
necesario.
-¿Y
si adelantas
algunas de
esas cosas?
Es decir,
si hay
algo que
necesitas para
dentro de
tres días,
pero ves
que puedes
hacerlo ya,
aprovecha y
hazlo.
Se
quedó mirando
a la
ventana fijamente
sin decir
nada. Como
asimilando lo
que acababa
de decir.
~ Narra Emma ~
Esas palabras me hicieron
reflexionar: “Quizá tenga razón y puedo adelantar algunas cosas.
Se que le gusto y él me gusta, no se si en serio o no, pero nos
gustamos.” Creía que era ese momento o nada. Así que le miré,
Álvaro me miraba esperando que le contestara, sonreí, y cogí aire.
~ Narra Álvaro ~
Emma
seguía en
su mundo,
pensando,
mientras yo
la miraba
esperando a
que dijera
algo. De
repente volvió
a la
habitación, me
miró y
me sonrió,
yo le
respondí con
otra sonrisa,
cogió aire
muy profundamente
y cuando
me quise
dar cuenta
la tenía
encima de
mi, agarrándome
la cara
por ambos
lados del
cuello, me
había tumbado
en la
cama sin
yo darme
cuenta, estaba
muy rígido,
me había
cogido por
sorpresa, no
me imaginaba
que me
fuera a
besar en
aquel preciso
momento, sin
yo intuirlo,
normalmente se
sabe cuando
se aproxima
un beso,
pero está
vez, fue
distinto. Noté
sus labios
sonriendo en
los míos.
Parpadeé, sonreí
y la
agarré por
debajo de
los brazos,
la senté
en la
cama y
yo me
puse de
rodillas, sin
despegar ni
un momento
nuestros labios.
Cerré los
ojos, puse
una mano
en su
pelo, agarrándole
la cabeza
y la
otra en
su espalda,
la abracé
fuertemente y
la besé
con todas
mis ganas.
Después de
un rato
así, nos
separamos, la
miré a
los ojos
y le
sonreí.
-¿Y esto?
-Había que intentarlo.
-¿Intentar? ¿El que?
-Adelantar algunas cosas
que me gustaría que pasasen.
-Muy lista, si señor.
–bromeé.
-Fue un consejo que me
dieron.
-Felicita a ese consejero,
se lo merece, es muy sabio.
-Y
muy guapo.
–terminó de
pronunciar esas
palabras y
se abalanzó
sobre mi
sonriendo.
Nos
seguimos besando,
no se
durante cuanto
tiempo, pero
el suficiente
como para
terminar en
ropa interior.
La besaba
con muchas
ganas, ella
igual. Comencé
a besarle
el cuello,
Emma soltaba
pequeños gemidos
que me
hacían sonreír,
la besé
hasta llegar
al tirante
del sujetador,
lo aparté
con suavidad
hasta su
hombro.
-Espera. –paré y la
miré.
-¿Qué pasa?
-Espera
un momento,
por favor.
–subí hasta
su cara.
-Si,
claro. –me
tumbé.
-Es
que… no
puedo. –se
puso nerviosa,
me apoyé
en mi
brazo y
la miré.
-No
pasa nada,
¿he dicho
en algún
momento que
sea necesario
hacerlo ahora?
-No. –empezó a llorar
tímidamente.
-Pues
ya está.
–le sequé
las lágrimas
acariciándole la
cara y
le di
un beso
en la
cara.
-¿Estás
enfadado? –me
preguntó
preocupada
girándose y
quedándonos cara
a cara.
-¿Cómo
voy a
estar enfadado?
Es normal.
A mi
me gustas
igual nos
acostemos esta
noche o
no.
-Gracias,
eres el
mejor. ¿Lo
sabias?
Se
acurrucó en
mi pecho,
la rodeé
con los
brazos y
se quedó
dormida
sollozando
intentando que
no me
diera cuenta
de que
lloraba. Apoyé
mi cara
en su
pelo, no
estaba enfadado
ni molesto,
pero si
preocupado por
lo que
pudiera pensar
de mi,
me quedé
pensando en
ello hasta
que me
dormí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario