~ Narra Emma ~
Pasamos todo el día con
las chicas que habíamos conocido, se vinieron a casa con nosotras y
jugamos con los juegos de mesa de Carlos, pasamos la tarde juntas y
se fueron por la noche temprano, sobre las 21.
-Vaya día, ¿eh? –le
dije.
-Si, de locos. –Rió.
-Al menos hemos conocido a
alguien aquí.
-Y ya era hora. Voy a
ducharme que creo que los chicos van a venir.
-Vale, luego me ducho yo.
–le dije.
Lyz
subió al
baño y
se empezó
a duchar,
yo me
quedé en
el sofá,
me aburría
y me
fui al
salón del
piano y
comencé a
tocar Für
Elise (Para
Elisa). Estaba
a mitad
cuando tocaron
el timbre.
Paré y
fui a
abrir.
-Hola, pasa. –le dije.
-¿Eras tu la que tocaba?
-Si, Lyz está arriba. –
cerré la puerta
-¿Tienes algún fallo?
-¿Perdona?
-Eres simpática,
divertida, amable, preciosa y encima tocas el piano. –Me sonrojé.
-Tú
tampoco eres
para nada
imperfecto que
digamos, quiero
decir…
-Lo
que tú
digas.
Le
restó
importancia con
la mano
y caminó
hasta el
piano, le
seguí y
me senté
a su
lado.
-Joder Álvaro, no me
digas esas cosas… -volví a empezar a tocar.
-¿Por
qué? –Me
siguió al
piano pero
una octava
mas grave-
Es la
verdad.
-Porque
tu también
eres muy
guapo, ¿has
visto que
sonrisa y
ojazos tienes?
– me di
cuenta de
lo que
estaba diciendo
y me
callé, miré
al piano
y seguí
tocando. Él
sonrió.
-Sigue, por favor, no
pares, a ver si expresando mi perfección te encuentro algún defecto
y me dejas de gustar aunque sea un poquito.
-¿Qué
que? – le
pregunté
sorprendida.
Él miró al piano, cerró
los ojos, se sonrojó, cogió aire y sonrió.
-Pues
eso, que…
que… –Cogió
aire
profundamente-
¡Joder! Que
me gustas,
coño.
Yo me reí por la forma en
que lo había dicho y me miró sorprendido.
-Hala, ya lo he dicho.
–Paró de tocar – me ha costado decirlo pero ya está.
-Perdona que me haya
reído, ha sido la forma de decirlo. –Dejé de tocar y me giré
hacia él.
-No pasa nada, -rió- Me
he puesto nervioso, no tenía que haber gritado.
-Da
igual, ha
sido… original.
–reí.
Álvaro
se giró
en la
butaca hacia
mí, me
miró fijamente
a los
ojos y
me agarró
las manos.
-¿Vas a contestarme algo?
Quiero decir, te he dicho lo que siento y me gustaría que tu…
-Pues… -estaba nerviosa
y no sabía que decir.
-Me vas a estrujar la
mano…
-¿Qué? –Miró nuestras
manos.- Ay, perdona. – le solté- Es que estoy nerviosa.
-¿Por qué? ¿Porque no
sientes lo mismo o porque si y no sabes como decirlo?
-Porque yo… quiero
decir, tu…
Miré
hacia otro
lado buscando
las palabras
adecuadas y
vi a
Lyz en
la puerta
apoyada,
sonriendo y
con la
cabeza ladeada,
me quedé
rígida, Álvaro
miró a
la puerta
y la
vio. Se
quedó serio,
se levantó
corriendo y
salió de
la habitación.
~ Narro Yo ~
Estaba viendo como Em le
iba a decir a Álvaro lo que sentía cuando se dio cuenta de que
estaba allí. Álv se levantó deprisa y salió del salón del piano
camino al baño con la cabeza baja. Estaba muy serio pero cuando
llegó a mi lado me miró y sonrió, le correspondí. Cuando cerró
la puerta del baño corrí hacia Emma y me senté en el piano a su
lado.
-¿Y
eso? Cuéntame
–le dije
feliz, me
sonrió.
-No se, ha surgido.
-Pero, ¿Qué te ha dicho
él?
-Pues que si, que le
gusto.
-¿Y que le has dicho tu?
-Nada, nos has cortado el
rollo.
-Perdona,
yo acababa
de llegar
y quería
ver de
que hablabais
antes de
entrar en
la conversación,
no escuché
ni vi
nada, solo
cuando dijiste
“porque yo…”
-Bueno pues antes me había
dicho que le gustaba y poco mas.
-Que lindo es…
-Pues si, me gusta mucho,
pero solo estaré aquí hasta la semana que viene.
-No si te dan permiso para
la universidad.
-A ver si me lo dan ya.
Tocaron el timbre.
-Será Dani, voy a abrir.
Fui
a abrir
la puerta
y vi
a Álvaro
saliendo del
baño, le
miré y
le hice
señas con
los dedos
hacia el
salón.
-Vuelve al salón Romeo.
–bromeé, se rió y se acercó a mi.
-¿Crees que me dirá que
si? – me susurró.
-Si te lo curras un
poquito mas, la tienes babeando. – bromeé.
-¿Le gusto? – Asentí.
Suspiró aliviado y me abrazó. – Gracias.
-Vale… -reí y fui a
abrir.
Llegué a la puerta y
abrí.
-Ya pensaba que no me
abrías –Entró Dani en casa.
-Es que estaba hablando
con Álvaro.
-¿Está aquí?
-Si, en el salón. Ha
pasado algo muy fuerte.
-¿El que? –se acercó a
mi y me abrazó por la cintura.
-Ya lo verás. – me dio
un beso.
Nos besábamos entre risas
y bromas.
-Lyz, me voy a duchar.
–miré detrás de mi y vi a Emma. Asentí.
-Ven, corre.
Agarré la mano de Dani y
entramos rápidamente en el salón. Nos sentamos cada uno a un lado
de Álvaro.
-Oye
Dani, ¿sabías
que es
noche de
confesiones? –
le pregunté
mirando a
Álvaro que
me miró
y sonrió,
empezó a
sonrojarse.
-¿Y eso? ¿Qué ha
pasado? –me preguntó extrañado.
-No
se, pregúntale
a tu
amigo. ¿Qué
ha pasado
antes Álvaro?
– le miré
y estaba
rojo.
-No se. – se encogió de
hombros.
-Ay Dani, ¿sabes lo que
me gustas? – le dije molestando a Álvaro.
-¿Qué? No me entero de
nada. – me contestó, Álvaro rió.
-Pues que he estado
hablando con Emma… -empezó a explicarse.
-¡Y le dijo que le
gustaba! –grité sin poder contenerme.
-¿En
serio? ¿Y
qué te
dijo ella?
–preguntó
interesado.
-Nada, no me dijo
absolutamente nada.
-Yo
creo que
no sabía
qué decir,
la conozco.
Cuando se
pone nerviosa
no habla,
tartamudea y
le da
vueltas a
las palabras.
–expliqué a
los chicos.
-¿Y crees que le conteste
algo pronto?
-Eso, ¿tú qué piensas?
-No se. Supongo que
deberías darle tiempo para que te lo diga ella, a que esté segura…
-Pero se va la semana que
viene… -dijo Dani.
-Bueno, si tiene que ser,
será.
-Si, no importa. Es mejor
no forzar la situación, que surja todo por si solo.
Nos quedamos un rato
mirando a la nada, pensando en la conversación, en silencio. De
pronto llegó Emma.
-¿Qué pasa? ¿Por qué
estáis todos tan callados? –todos la miramos y nos miramos entre
nosotros.
-No por nada. No se.
–dije.
-Estábamos pensando.
–contestó Dani.
-¿Pensando? ¿En qué?
-En nada. ¿Cenamos? –
contestó rápidamente Álvaro. Emma me miró extrañada y me encogí
de hombros y con gesto de desconcierto.
-Si eso, nosotros os
hacemos la cena. –le apoyó Dani.
-Bueno…
-Olvídate de cenar, Em. –
nos reímos.
-Muy graciosas. – se
burló Dani.
Salieron
de la
habitación y
se fueron
a la
cocina. Emma
y yo
nos quedamos
hablando y
preparando la
mesa del
salón para
cenar viendo
la tele.
~ Narra Dani ~
Álvaro y yo nos fuimos a
la cocina a preparar la cena para todos.
-¿Qué hacemos?
-No se, algo sencillo. –
reímos.
-¿Una parmesana?
-Venga, de calabacines.
-Vale.
Nos
pusimos a
cocinar a
la vez
que hablábamos,
era un
plato rápido
y sencillo,
en media
hora estaría
listo.
-¿Es cierto eso que dijo
Lyz? ¿De verdad le dijiste que te gustaba? –le pregunté.
-Si tío. A lo mejor me
equivoqué.
-Que no, ya verás. Seguro
que ahora le gustas más.
-¿Le gustaba antes?
-No se. Pero si le
gustabas, ahora más.
-No
ayudas, Dani.
–Reímos- Es
que la
veo y
siento que
necesito
abrazarla y…
-resopló.
-Yo creo que o le dices
todo claro y asegurándote de que te conteste o te lanzas y te
arriesgas a que te corresponda o…
-Que me parta la cara.
-Exacto, pero al menos no
estarás tan presionado.
-Bueno, ya veré lo que
hago.
-Pero date prisa, no
esperes al último día. – dije sacando la bandeja del horno.
-Si surge el último día
me jodo y me callo.
No respondí, me encogí
de hombros y salí de la cocina con la bandeja. En el salón estaban
las chicas esperando para cenar.
-Que bien huele… -dijo
Emma.
-Falta que sepa bien. –
bromeó Lyz.
-Como esté bueno te lo
estaremos recordando siempre. – rió Álvaro.
-¿Pongo la tele o una
peli? –pregunté.
-La
tele mejor.
–me contestó
Lyz.
Puse la tele y me senté a
cenar. Cuando terminamos nos quedamos viéndola, Álvaro y Emma
estaban hablando muy bajito y yo tenía el brazo por encima de los
hombros de Lyz, abrazándola. Nosotros estábamos recostados de una
esquina del sofá al centro y Álvaro y Emma por el otro lado.
*Televisión*
-Seguimos
con el
grupo revelación
de nuestro
país, cinco
chicos que
ante todo,
se definen,
como amigos
que están
cumpliendo un
sueño en
com…
Me
empecé a
poner nervioso,
sabía las
palabras que
venían a
continuación. Me
coloqué bien
en el
sofá.
-Dani,
¿estás bien?
Estás muy
inquieto. –me
dijo Lyz
levantándose y
mirándome.
-Si,
si, es
que me
estaba dando
con el
brazo del
sofá en
la espalda.
A
la vez
que me
incorporé en
el sofá
le di
un golpe
con el
pie a
Álvaro en
su pierna,
salió de
su conversación
y me
miró, con
el brazo
que tenia
encima de
Lyz le
señalé la
tele, se
dio cuenta
y rápidamente
buscó el
mando y
cambió el
canal. Fueron
los minutos
más largos
de mi
vida. Cuando
vi que
había otro
canal, miré
a Emma
y estaba
mirándonos con
la boca
abierta y
los ojos
a punto
de salírsele
de la
cara. Miré
a Álvaro
asustado y
él se
puso el
dedo en
los labios,
en seña
de que
guardara
silencio.
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