miércoles, 19 de febrero de 2014

27. MOTOR'S RUNNING, GIVE ME THE GREEN LIGHT

~ Narra Dani ~

La luz de la mañana empezó a entrar por la ventana del dormitorio, llevaba un rato despierto aunque no me había movido, esperé que amaneciera mientras pensaba recostado en la almohada. Miré a Lyz, aun estaba dormida, acurrucadita de lado girada hacia mi, el pelo, perfectamente estirado sobre la cama, parecía como si hubiese sido colocado concientemente, excepto un pequeño mechón ondulado que le caía por la cara. La media sonrisa que tenía dibujada me hizo soltar una pequeña risa. Estaba tan bonita y parecía tan delicadaMe deslicé en la cama y me quedé a su altura, le aparte el mechón que le caía con un solo dedo, me incliné y le di un beso en la frente, respondió moviéndose queriéndose despertar. Sonreí, la besé por toda la cara hasta que se despertó y sonriendo me apartó empujándome la cara, yo reí.

-Buenos días.le dije cariñoso volviéndome a acercar a ella y besándola.
-Buenos días. - Sonrió y abrió los ojos. Me acarició el cuello.
-¿Has dormido bien? –Asintió sonriendo.
-¿Y tu? –Bostezó y se sonrojó con timidez –Perdón –se disculpó riendo, yo también reí a carcajadas.
-Bien, lo mejor ha sido el despertar. –me tumbé y seguí riendo.
-¿Desayunamos?me preguntó tumbándose encima de mi, la abracé.
-Mejor nos quedamos así un ratito. –reí.
-Por mi bien. –rió.

Nos besamos entre risas durante unos minutos hasta que le pedí que me dejara respirar. Se molestó por el comentario y se aplomó, tuve que hacerle cosquillas para que se quitara. Estuvimos con bromas y mimos un rato y luego bajamos a desayunar. Nos preparamos el desayuno y nos sentamos a comer en el comedor.


~ Narra Álvaro ~

Me desperté escuchando las risas de Dani y Lyz, no había dormido muy bien y con cada pequeño ruido me despertaba. Miré a Emma, seguía dormida en la misma postura que por la noche, se había mantenido acurrucada en mi pecho toda la noche. Me aparté de ella suavemente para no despertarla, salí de la cama y la tapé con la manta. Bajé a la cocina, donde estaban desayunando, entré y fui directamente a beber agua.

-Buenos días, ¿eh? –Me dijo Dani.
-¿Buenos? Para vosotros, que no os calláis. – Lyz rió.
-¿Nos has escuchado? –Me preguntó riendo.
-Si, conversaciones, risas, besos… todo.
-¿Te despertamos? –Me preguntó.
-No, tranquila, ya estaba despierto. –me senté con ellos a la mesa y cogí una galleta.
-¿Significa eso que tuviste buena noche? –me preguntó pícaro Dani.
-Mas bien no.
-¿Y eso? ¿Qué ha pasado? –se interesó Lyz.
-Emma sollozaba toda la noche, llantos que acompañó, por cierto, de golpes y patadas.expresé dolorido.
-¿Pero que he le has hecho animal? –dijo Dani, le ignoré.
-¿Eran pesadillas? –se preocupó Lyz.
-Si, ¿por? –le pregunté.
-Llevaba un tiempo sin pesadillas y pensé que no volverían, pero ya ves. –explicó.
-¿Pesadillas, por qué? –curioseó Dani.
-Cosas de ellas, no creo que sea la indicada a contarlo, estoy segura de que lo contará cuando lo vea oportuno.Explicó Lyz muy seria.
-Vale, vale. Me parece bien.me encogí de hombros y seguí desayunando.
-Yo voy a arriba a ver cómo está Emma. –Lyz se dispuso a levantarse.
-Mejor no, déjala que descanse, solo ha dormido tranquila desde las 7.le expliqué.
-Pobre… -se volvió a sentar y apoyó la cabeza en sus manos con los codos en la mesa, mirando fijamente el vaso de leche que acababa de beberse.
-Cambiando de tema, tío, podías haberte vestido para bajar.me dijo Dani, yo me encogí de hombros y seguí desayunando.
-Yo le veo vestido. –intervino Lyz, Dani le hizo seña para que me mirara bien.
-A ver, solo me falta la camiseta, también estás así.me defendí.
-Peor voy yo.Lyz se levantó y llevó al fregadero la taza que había utilizado, solo tenía una camiseta de tirantes y un pantalón de pijama bastante cortito. Me sentí incomodo.Subo a vestirme.
-Vale. –le contestó Dani.
Lyz salió del comedor, y nosotros dos nos quedamos a la mesa.

-¿Y tu, has tenido buena noche? –le pregunté sonriendo.
-Pues si, pero no te voy a contar nada. –se levantó riendo y recogió lo que había utilizado para desayunar.
-Joder tío, que sosito te has vuelto.le piqué.
-Soso no, educado, caballeroso… -empezó a subirle el ego.
-¡Eh, tu!le lancé una magdalena.Aterriza.la cogió en el aire y se la llevó a la boca.
-Y encima, buen deportista, si hay que ver, que bueno soy -se dispuso a salir y en el umbral de la puerta se dio la vuelta.y que culito tengo.
-Dani, en serio, tienes que dejar de ver esa serie. –Reí desde la mesa y él salió completamente del comedor riendo.

Cuando terminé de desayunar recogí todo lo de la mesa y fregué las tazas.

~ Narro Yo ~

Subí a mi cuarto, me duché y cambié de ropa, me puse un vaquero corto y una camiseta, me peiné y me puse unas zapatillas de deporte bajas. Estaba terminando de amarrarme los cordones cuando Dani entró en el cuarto.

-¿A dónde vas? –me preguntó.
-Habíamos quedado en ir hoy a los kartings, ¿recuerdas?
-Ya, pero es temprano.
-No tanto, son las 8.30 y aun Emma tiene que preparase.
-¿Vas a despertarla?
-Si, quiero hablar con ella. Mientras te puedes duchar si quieres.
-Si, me apetece. –sonrió entrando al baño, entré con él.
-Ahí las toallas y ahí la alfombra. –le señalé donde estaba cada cosa y me fui.

Iba a entrar en la habitación de Emma cuando Álvaro subía las escaleras.
-¿Vas a despertarla?Asentí - ¿No tendrá mal despertar?
-No, se despertará un poco agitada, pero ya yo se como tratarla.
-Vale, ¿Puedo estar dentro? Para coger la ropa y vestirme fuera.
-Si, claro, puedes vestirte en mi cuarto si quieres.
-Vale, gracias.

Entramos juntos en la habitación, yo me senté junto a Emma en la cama y mientras, Álvaro cogía la ropa. Le acaricié suavemente el brazo y le empecé a hablar muy bajito para que no se asustara.

-Em, Emma…-empezó a moverse- despierta que vamos a ir con los chicos a los karting. Emma…

La moví un poco y se despertó de repente, abriendo los ojos y quedándose sentada en la cama. Empezó a llorar y me abrazó. Álvaro salió de la habitación y cerró la puerta tras de si.

-Le he visto otra vez, Lyz… -la abracé y consolé un rato.
-Tranquila, ya estáÁlvaro me ha dicho que llevas toda la noche pegándole.reí.
-¿Está enfadado? –se apartó y me miró preocupada.
-No, para nada, sabe que algo pasa para que tengas pesadillas.
-¿Se lo has contado? –se secó las lágrimas.
-No, lo tienes que contar cuando estés preparada, y si no lo quieres contar, no tienes por qué hacerlo.
-Yo prefiero que les digas qué pasó, así luego será más fácil para hablar de ello.
-Como tu quieras, pero no ahora.asintió.tienes que bajar a desayunar y prepararte que en nada llega el resto.
-Y pedir perdón al pobre chico. –reímos.
-Si, también. Bueno, yo me voy a molestar a Dani un rato. Luego nos vemos.

Me lanzó besos con la mano y me fui. Al llegar a mi cuarto toqué en la puerta y desde dentro me dieron permiso a entrar. Entré y Álvaro estaba sentado en mi cama totalmente vestido. Se puso de pie.

-¿Está bien? –preguntó preocupado.
-Si, si. Puedes ir a hablar con ella si quieres.
-Pues ya mismo voy. –dicho esto salió de la habitación cerrando la puerta, yo me acerqué y eché el pestillo.

Caminé hasta la puerta del baño y toqué, no recibí contestación, como la ducha seguía abierta. Entré intentando no hacer ruido, ni con la puerta ni riendo. Me apoyé en la puerta cerrándola.

-¿Se puede? –la ducha se cerró y la cortina se movió, Dani asomó la cabeza.
-¿Qué haces aquí? –sonrió.
-¿Tu que crees? –me acerqué a él.
-Ven aquí anda.abrió los brazos.
-No, que seguro que me quieres mojar.
-Como me conoces.
-Tú sal de ahí y yo me acerco. –resopló riendo.
-Bueno, pues date la vuelta. –reí y le hice caso.
-¿Ahora te da vergüenza que te vea? Que… -no había terminado de hablar y sentí que me abrazó por la espalda. –Pero sécate, coño. –rió y me giró.
-No, no. Tú has entrado, ibas buscando guerra. –reímos.
-Vale, pero luego me he arrepentido. –le rodeé el cuello con los brazos riendo.
-Aquí no vale arrepentirse de nada. –me besó.
-Es lo único de lo que me arrepiento, de haber entrado aquí. –le devolví el beso.
-Ven aquí anda.

Me levantó del suelo y me sentó en el lavamanos, rodeé su cintura con mis piernas y su cuello con las manos, él me abrazaba mientras nos besábamos apasionadamente.

~ Narra Álvaro ~

Terminé de hablar con Lyz y me fui a ver a Emma. Toqué en la puerta y entorné un poco la puerta.

-¿Se puede? –pregunté.
-Si, claro, pasa.entré y estaba sentada en la cama con las piernas cruzadas, se secó rápidamente la cara, y sonriendo, me miró.
-¿Estás bien? –asintió, me senté con ella y noté que había estado llorando.
-Si, -sonrió.- Bueno, perdón por la noche que has pasado por mi culpa.
-No es nada. No importa. –miré a otro lado.
-¿No preguntas por qué tengo pesadillas? –la miré sorprendido. –Seguro que te lo estarás preguntando pero Lyz te ha dicho que esperes a que salga de mí, ¿no?
-Pues… si. Justo así es. Pero que si no te apetece contarlo, no tienes por qué hacerlo.
-Gracias, la verdad es que no es un buen momento para hacerlo. Pero te prometo que te lo explicaré, de verdad.
-No pasa nada, mi niña. –me acerqué a ella y la besé, se separó.
-No es que sea mal desayuno, pero tengo que comer antes de que vengan los chicos y nos tengamos que ir.miré el reloj.
-Es verdad, en nada vendrán. Vamos, que te acompaño.

Salimos del cuarto abrazados y y llegamos a la cocina. Nos sentamos a la mesa, Emma desayunaba y yo le hacia payasadas para que se alegrara un poco. De pronto sonó el timbre.

-Ya están aquí, empieza la fiesta. –dije riendo.
-Aquí llega el huracán artista.me reí aunque le hice señas de que guardar silencio.

Me levanté de la mesa y abrí la puerta, y, como Em decía, entró el huracán en la casa. Risas, voces, escándalo…




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