~ Narro Yo ~
Tiré de Dani hacia las escaleras y le llevé arriba, entramos
en mi habitación y cerré la puerta. Él me rodeó cariñosamente la cintura y me
acercó a él.
-Así que iba en serio lo de venirnos aquí arriba…-me susurró
antes de besarme
-Sí y no. -le contesté sonriendo. Me miró extrañado. -No te
he traído para hacer nada, mal pensado.
-Entonces déjame. -me soltó y se dio la vuelta
dramáticamente. Yo reí.
-En serio, Dani, tengo que hablar contigo. -Se giró.
-¿Pero lo vamos a hacer o no?
-No. -le contesté riendo.
-Pues dime, rapidito que no podré aguantar mucho tiempo aquí
dentro contigo sin tocarte. -Rió pícaro.
-Vale, a ver, a Emma le han dado permiso para quedarse aquí
a estudiar, pero primero tiene que echar la solicitud de admisión en la
universidad y esperar la resolución.
-Eso es bueno, ¿no? -preguntó confuso.
-Sí, pero solo lo sabemos tu, yo y Em, no ha querido decir
nada por si la rechazan, pero mañana es el último día para presentar la
solicitud, y me preguntaba si tu nos podías alcanzar y así volver antes de que
el resto se levante.
-Sí, claro. Yo os alcanzo. Entonces, ¿no se va la semana que
viene?
-Sí, se va, y al llegar la resolución de la solicitud, o se
queda allá o vuelve.
-Entiendo… -hubo un momento de silencio. -Espero que tenga
suerte y tenga que volver… Álvaro está muy pillado por ella, y bastante
preocupado por qué pasará cuando ella se vaya..
-¿De verdad? ¡Eso es genial! -Me alegré. -A ella también le
gusta mucho él y está totalmente convencida de que podrá quedarse, así que,
seguirán juntos.
Después de hablar nos estuvimos besando durante un buen rato
y volvimos abajo con los demás.
~ Narra Emma ~
Terminamos de cenar y de recoger todo y nos volvimos al
salón a seguir jugando. Álvaro y yo estábamos sentados uno enfrente del otro, estábamos
jugando en equipo.
-Oye, -llamó la atención Carlos.- ¿Dónde están estos dos?
-Hizo referencia a Lyz y Dani. Todos nos encogimos de hombros. -Seguro que
están arriba. -rió.
-¿Y que? No seas cotilla Carlos… -Le regañó Blas
-No, si yo no digo nada… -Se defendió.
Seguimos jugando hasta que pasado un rato, llegaron Dani y
Lyz y se unieron a nosotros.
-Carlos ya iba a subir a ver si estabais bien. -Bromeó
David.
-Si Carlos, estamos perfectamente. -Le respondió Dani en un
tono un poco extraño.
-Yo, te pediría un poco de intimidad en mi casa Carlos, aquí
hay unas normas que cumplir, y una de ellas es: Prohibido cotillear detrás de
las puertas, ¿de acuerdo? -Lyz parecía enfadada.
-Si, por supuesto. Perdona. -contestó cabizbajo.
Me acerqué a ella con disimulo.
-Lyz… ¿estás bien? -Le pregunté.
-Si, pero me estoy cansando de que siempre tenga que ser tan
cotilla. Por cierto, mañana tienes que levantarte a las 7.00, así iremos a la
universidad y volveremos antes de que ellos se despierten. Dani nos lleva.
-Vale, gracias. -nos sonreímos y volvimos al juego.
~ Narro Yo ~
Seguíamos jugando cuando recapacité sobre lo que le había
dicho a Carlos.
-Carlos, ¿podemos hablar en la cocina? -Le pregunté.
Asintió.
Nos levantamos y fuimos hasta la cocina. Yo llegué antes,
así que caminé hasta la encimera y me apoyé en ella.
-He estado pensado sobre lo que te dije antes… -Comencé, me
miró y agachó la mirada. -Mira, siento haberte hablado así, ¿vale? Pero es que
pienso que si alguien se aleja del grupo para poder mantener una conversación
con alguien es porque no quiere que el resto la escuche, y eso es precisamente
lo que parece que tú no entiendes. Cada vez que algunos nos alejamos para poder
hablar, algo se despierta en ti deseoso de cotillear. -Bromeé.
-Lo siento, es solo por hacer la gracia…
-¿Y con Álvaro y Emma?
-Bueno, pero es que ellos iban a empezar a ser una pareja y
todos teníamos curiosidad de cómo iba a empezar…
-Precisamente por eso… -me acerqué a él. -¿Ves? Son una
pareja que buscan intimidad para poder hablar, ¿no crees que si les preguntas,
luego, no te van a contar? Son nuestros amigos, claro que lo harán, pero tú no
les das la oportunidad, y lo que consigues es que desconfíen de ti y de cada
vez que están a solas…
-Lo entiendo… -me miró. -Lo siento, de verdad.
-No pasa nada. -me acerqué a él y le abracé. Fue muy largo y
especial. -Oye, -le miré. -Eres mi mejor amigo y no quiero que por estas cosas
dejemos de serlo, ¿vale?
-Gracias. -Casi tartamudeó. -Tú también eres muy especial
para mí. -me volvió a abrazar.
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